Paco
Apareció tu rostro en
una conversación. Yacías
en una conversación/ tu
fulgor brillaba en una
conversación. Habrás
hablado mucho con tu muerte,
dos peces en el mar.
¿Qué hay por allí? ¿El puente de tu casa
donde pasaban ímpetus, sonora
la vida escrita en los
huesos de tu canción?
¿Hay perros, hay olvido ya?
Los veranos cuidaron tu congoja.
Nos vemos.
* Poema inédito de Juan Gelman. 6/10/05.
Poeta inclasificable y militante de Montoneros, consiguió armonizar la escritura de poesía con la lucha por una sociedad más solidaria. Subestimado durante años como un mero “autor de denuncia”, en los ’90 se abrió un espacio de lectura y de recuperación de su obra que aún continúa.
Por Silvina Friera
Los poetas siempre fueron hombres de transición. En “Solicitada”, de Poemas póstumos, Francisco Urondo escribió: “Realmente, si un poeta, amigo mío, no ve las transiciones que saltan a su alrededor como brotes de lava humeante, mejor que deje de serlo, ceda ese guiso perfumado a otros olfatos más perceptivos”. No fue el caso de Paco, que nunca cedió ese guiso en el que se cocinaba su vida, su obra, su militancia. En mayo de 1976 fue enviado a Mendoza por Montoneros para reorganizar a los militantes que continuaban resistiendo la represión militar, según la versión oficial de la organización. Pero la causa de ese destino altamente peligroso –hasta se dijo que “lo mandaron al muere”–, habría sido que no respetó el código de Montoneros en lo referente a su vida privada, ya que no se había separado de su anterior pareja, Lili Mazzaferro, pero tenía una nueva mujer y una hija con ella que pronto cumpliría el año de vida. Hace 30 años, perseguido a balazos por la policía, Paco se tomó la pastilla de cianuro que llevaban los militantes para no ser capturados con vida y delatar a sus compañeros durante las torturas.
Después de su muerte, sus poemas se deslizaron hacia el silencio incómodo, una forma del olvido, acaso la peor de todas. Durante buena parte de los ’80, se lo consideró un mero coloquialista, un autor de poesía de denuncia o de propaganda. En los ’90 se abrió un espacio de lectura y de recuperación de su obra que aún continúa.
“La poesía de Paco está absolutamente a salvo, su militancia nunca dañó su obra”, asegura Horacio Salas en diálogo con Página/12. “Hay algunos poetas-militantes que sufrieron ciertos avatares. Estoy pensando en Neruda, cuando escribió los poemas a Stalin, o en cierta zona de la obra de mi queridísimo Raúl González Tuñón. Pero Paco siempre resguardó una poesía de tono íntimo muy enriquecedora.” También poeta y periodista como Urondo, Salas cuenta que a Paco le gustaba caminar y trasnochar por Buenos Aires. “No lo puedo recordar sin su sonrisa, sin hacer chistes, sin tratar de levantarse alguna mina que andaba por ahí.” El autor de Lecturas de la memoria estaba exiliado en España cuando se enteró de la muerte del poeta. “Para mí fue un golpe terrible –admite–. Yo no estaba en Montoneros, pero eso nunca impidió que tuviéramos una excelente relación.” Daniel Samoilovich señala que la poesía de Paco es más bien “melancólica, de una cierta elegancia, y muy personal”. Y añade: “Quizá sea una de las elaboraciones más personales de la poesía del ’60”. El poeta y traductor advierte que, después de muchas idas y vueltas, “hoy permanece un intento de acercarse al habla usual, que en realidad ya había empezado con César Fernández Moreno”.
“Ahora no parece incompatible esa búsqueda del habla usual con un uso métrico más cuidado que en algún momento del ’60 se disolvió. No en los mejores, que siempre sonaron y suenan bien, como Juana Bignozzi, Gelman y Paco Urondo. Nunca cayeron en una cosa desmañada”, admite el autor de El carrito de Eneas y Las encantadas. Hacia fines de los ’70 y principios de los ’80, la obra de Paco fue una de las tantas “víctimas” que se cobró el retorno a la idea de una poesía alta y sublime. “El neorromanticismo y el neobarroco hicieron tabla rasa con la poesía del ’60. Plantearon una ruptura que colocaba en masa a toda la producción de esa época bajo el rótulo de coloquialismo, que no abarcaba la riqueza y la variedad de esa generación –explica Samoilovich–. En algunos casos se trataba de una reacción justificada frente a cierta vulgata; en otros, resultaba excesivo porque era negar una parte de nuestra propia historia que tenía posibilidades de más de una lectura.” El poeta y director de Diario de poesía publicó un dossier especial sobre Urondo en 1999, pero no siente que hayan sido precursores en la reivindicación de Paco. “No creo que estuviéramos solos en esta relectura; me parece que en los noventa empezó a abrirse un espacio para recuperar su obra, que continúa abierto”, observa Samoilovich.
Aunque para Daniel Freidemberg se modificó el lugar de Paco en la literatura argentina, dice que su reconocimiento sigue siendo un tanto ambivalente. “En gran medida el rescate de Urondo viene de la mano de su figura política, y no es nada injusto porque él era un combatiente y eso está relacionado con su poesía. Pero hay mucha dificultad para apreciar y darse cuenta de la calidad y de la extrema singularidad de su obra poética. Creo que la gente joven lo está empezando a descubrir”, plantea Freidemberg, poeta, periodista y crítico literario. “Urondo, en mi opinión, es un poeta extraordinario. Cuando lo leo, me da vergüenza escribir... ¡cómo se puede ser tan bueno!” El problema que percibe Freidemberg es que la obra de Paco se resiste a las clasificaciones. “No fue un gran renovador o un provocador, no planteó rupturas; no es un coloquialista, aunque sí tiene que ver con el coloquialismo. Tampoco está en la vanguardia de Poesía Buenos Aires, aunque estuvo vinculado con ella. No hay un lugar dónde ubicarlo fácilmente.”
“A través de formas muy distintas, de poemas cortos con muchos silencios, blancos y sobreentendidos, hasta los poemas casi conversacionales y omnívoros, que abarcan todo el mundo circundante, parecía escribir con una naturalidad absoluta –analiza Freidemberg–. Tenía algo que decir todo el tiempo, sin necesidad de destacarlo o llamar la atención. Es un poeta en el que importan mucho los silencios. Siempre hay algo que no está dicho.” El autor de Blues del que vuelve solo a casa y Lo espeso real, entre otros poemarios, pone el énfasis en la búsqueda intelectual de Paco. “Es como si él se estuviera revisando a sí mismo y al mundo y cuestionándose todo, lo que es totalmente coherente con su vida –argumenta Freidemberg–. No es una mirada nada fácil, sencilla ni simplista. Algo está faltando todo el tiempo, y al final la idea de participar en la lucha armada lo alivia de esa sensación, a pesar de que en su poesía hay mucha celebración de la vida, de los placeres, del amor, de las mujeres, de las bebidas y de la amistad. Era una persona extremadamente compleja que se hacía cargo a fondo de su complejidad. El se cuestionaba a sí mismo permanentemente y no se ajustaba a una fórmula o a una visión.”
A pesar de la evidente admiración que siente Freidemberg por Urondo, reconoce que sus últimos poemas, que integrarían el libro que se iba a llamar Cuentos de batalla –la mayoría se perdieron en la larga noche de la dictadura militar–, “no tienen el espesor de sus poemas anteriores”. Sin embargo, Freidemberg aclara: “No son panfletarios en el sentido de que nunca, en ningún momento de su obra, Urondo presupone un lector al que sea fácil convencer. Al final, sí se nota que es una poesía que está escrita en circunstancias donde lo principal que él hacía no era escribir. La poesía se convierte en un registro inteligente y muy cuidadoso de las razones que lo llevan a la lucha armada. Me recuerda a otro poeta combatiente, Miguel Hernández, que en plena guerra civil española consigue armonizar la escritura de poesía con estar en las trincheras”. Y tiene razón el querido Leónidas Lamborghini: “Urondo sabía lo que había que hacer”.
Etica y estética
Por Juan Gelman
Cuando el 17 de junio de 1976 cayó combatiendo contra la dictadura militar, Paco apenas había terminado un libro de poemas, Relatos de combate, que se perdió en la noche genocida. Los escribió desempeñando al mismo tiempo las innúmeras tareas organizativas y político-militares propias de quien dirigía la actividad de Montoneros en una zona del país. Los escribió en medio de la persecución y la certeza de que cualquier instante podía ser el último. Su tiempo no sólo estaba ocupado por esa militancia: todo aquel que ha pasado por la clandestinidad conoce la tensión y la cantidad de horas que “se pierden” nada más atendiendo los problemas de seguridad, propios y ajenos, de importancia primordial. Tiempo físico y tiempo mental y tiempo de dolor por los compañeros que desaparecían. Eran casi siempre jóvenes y Paco preguntaba, se preguntaba: “¿Por qué no yo en vez de ellos?”. Padre reciente de una niña, pesando el pasado, duro el presente, dudoso el porvenir, Paco escribe.
“Empuñé las armas porque busco la palabra justa”, me dijo alguna vez en un café de Buenos Aires. Luchar por una sociedad más justa era una secuencia de esa suerte de felicidad que lo llevó a escribir. Es enorme esa interrogación de la poesía bajo tanta oscuridad y enorme la fe en esa interrogación, y en la poesía, y en su fulgor humano. Para Paco, la poesía era una manera de vivir. No sólo eligió la vida de la creación, también la creación de vida, una que fuera mejor para todos.
No es la circunstancia la que crea al poeta. Al revés: el poeta crea su propia circunstancia y lo que escribe va acuñando su biografía. “Las acciones del poeta no son más que la consecuencia de los enigmas de la poesía”, señaló ese gran poeta y resistente del maquis que se llamó René Char. La poesía es un acto de amor y Paco se rebeló contra la mezquindad y la grisura de la despasión. Su ética nació de su estética. Había escuchado el grito de Rimbaud: “¡Cambiad la vida!”.
Las lágrimas de Manolo Puig
Por Osvaldo Bayer
Recuerdo su muerte. Mi hermano Franz me llamó desde Buenos Aires para decírmelo: “Se mató el Paco, antes de entregarse”. Era para mí Tiempo de Exilio, en Berlín. Ese día, encuentro de escritores latinoamericanos en el Instituto Iberoamericano. Lo veo llegar a Manuel Puig. Manolo. Me ve y viene apresurado, me abraza y se pone a llorar desconsolado sobre mi hombro. Así era Manolo, el ultrasensible, emocional, niño, mujer, pura bondad. Me dice en voz muy baja:
–Lo mataron al Paco.
–No –le respondo–, antes de entregarse a las bestias, se mató él.
Nos fuimos a tomar algo. La tristeza era plena, sin límites. Sentimos la derrota. Los ojos de Paco. La sonrisa de Paco. Su ironía. Su voz suave. Manolo Puig me miraba sin hablar. Yo veía sus lágrimas salir de sus ojos tan vivos. Admiré su sensibilidad. Podía llorar por la muerte de un amigo. El sabía que esas lágrimas eran el mejor homenaje a Francisco Urondo, poeta, revolucionario, luchador por la dignidad. Hablamos con Manolo. Le conté que trabajé con el Paco en la redacción de Clarín. Era un poeta elegante, pulcro. Todo un caballero, se decía antes. Sí, un caballero que le daba el verdadero significado a la palabra solidaridad, honradez, trabajo. Para él, su mundo era la sociedad que vivía todos los días al salir de la redacción y ganar la calle para hacer las notas periodísticas. Pero no se conformaba con ser espectador. Ese tiempo: generales brutos como presidentes; fusiladores, torturadores, apaleadores de estudiantes. Viles asesinatos de prisioneros políticos. Pero los jóvenes de espíritu, en la calle. Tosco y el Cordobazo. Rodolfo Walsh desde su atalaya. Y toda la sociedad rica cada vez con más pobres.
“Nos estamos todos muriendo de vergüenza”, escribirá Paco por ese tiempo. Y, por supuesto, la cárcel para el poeta. Ese 1973. Y nos dirá en sus versos: “Del otro lado está la realidad, de este lado de la reja también está la realidad; la única irreal es la reja”. Un poeta como él detrás de las rejas. La Argentina. Luego, los asesinos de poetas pasaron a hacerlos desaparecer. Obediencia debida contra Rebeldía justa. Que, luego, la sociedad colaboracionista quiso igualar en los dos demonios. Recuerdo nuestras conversaciones sobre la común ciudad natal: Santa Fe. Yo le hablaba de los campos azules de lino y el me describía el enorme silencio de Guadalupe al atardecer. Cuántas veces en esas charlas volvimos a la niñez. “Tenemos que volver un día y recorrernos el Boulevard Pellegrini”, y él me prometió que sí. Paco no cumplió. No hubo ya tiempo. Porque se había comprometido con la vida. Lo mataron los uniformados del poder de siempre, al servicio de los dueños de la tierra y de todo. Los egoístas. Paco, las lágrimas del querido Manolo Puig, el sensible. Y mi eterno recuerdo agradecido. Tu sonrisa. Poeta de la Vida.
Valer la pena
Por Susana Cella *
Alguna vez dijo Juan Gelman que tenía que pasar mucho tiempo antes de que la obra de un gran poeta alcanzara el lugar que merece; se refería precisamente a Francisco Urondo, cuya obra poética, que no incluía desde luego los poemas posteriores, muchos perdidos en el exterminio dictatorial, había quedado reunida en una vieja y casi inaccesible edición de 1972 publicada por De la Flor. Así, efectivamente, tuvieron que pasar treinta años desde el día en que Urondo cayó combatiendo en Mendoza, para que se publicara su poesía completa, ya que, salvo algunas antologías o poemas sueltos, ese conjunto indispensable de la lírica contemporánea estaba disperso y olvidado o, peor, soslayado. A lo mejor habría que preguntarse el motivo, y quizá la misma poesía de Urondo dé la respuesta, porque al recorrerla desde los primeros textos de los cincuenta hasta el final, lo que se encuentra invariablemente es una forma de mirar el mundo, de frente, sin subterfugios ni engaño, incorporando todas sus maravillas y horrores, sin temor de enfrentar lo que el contradictorio tiempo depara. Por eso, tanto el amor como la amistad, los desengaños o los homenajes, la historia, la política y la literatura misma, se expresan en las variadas modulaciones de los versos, en el tono, en la brillante mezcla de registros, cultos y populares, que se conjugan perfectos en la unidad de los poemas. Breves, ligeros y transparentes como acuarelas algunos, extensos en forma de reflexión, reminiscencia, relato o carta otros, con alusiones a la historia contemporánea o a un pasado cuyas huellas se perciben, todos tienen sin embargo en común un mismo estilo.
Urondo imprimió a toda su obra una elegancia y precisión sustanciales, que muestran acabadamente el logro de una voz poética inconfundible. Es ese estilo como marca sostenida lo que hace irrelevante una desafortunada hipótesis según la que se diferencia algo así como un primer poeta exquisito y desvinculado de la realidad de un poeta militante posterior. La recurrencia de los temas, metros o palabras revela una actitud común inicial y continuada. El irrenunciable amor a la vida no cesa de reaparecer aun en los momentos más terribles, en los que no dejó de escribir con inmensa lucidez. “Voy cansado, es cierto, harto como todo el mundo que se precie/ o con desaliento; pero nunca falta/ alguna cosa, un olor/ una risa que me devuelva,/ para valer la pena...” dice en un poema, y esa última frase, también presente en otros, es la cifra del punto en que poesía y vida confluyen: una ética.
* Escritora, docente e investigadora de la UBA, responsable de la edición y del prólogo de la Obra poética de Francisco Urondo (Adriana Hidalgo).
Las encrucijadas del destino
Por Pablo Montanaro *
Se hizo justicia. Después de treinta años tanto el nombre de Francisco Urondo como su magnífica obra han sido desenterradas de la condena más cruel: la del olvido. Cuando comencé a plantearme la idea de escribir la biografía de Urondo, a principios de los ’90, muchas veces me pregunté: por qué no se hablaba de él siendo uno de los personajes fundamentales en la historia de la literatura argentina contemporánea y un protagonista central de la vida política de los años ’60 y ’70. En una vieja edición de Casa de las Américas había descubierto la dimensión de esa poesía vivencial, despojada de toda retórica y que daba cuenta de las encrucijadas del poeta: “puedo investigar o escribir luminosos párrafos/ que abrirían por sí el futuro/ puedo ser un intelectual responsable o desaprensivo/ firmar o no firmar/ traicionar o jugar a la lealtad/ (...) puedo elegir mi destino/ aunque no sepa darle forma adecuada/ ni por dónde empezar”.
A pesar de que había confesado “sin jactancias” que la vida “es lo mejor que conozco”, gran parte de la sociedad cultural e intelectual argentina lo condenó al destierro del silencio y del olvido. ¿Cómo podía ser que aquel exquisito poeta se convirtiera en revolucionario romántico, soberbio, irresponsable, guerrillero montonero? Entendía que el espacio de la cultura era donde se podía combatir los males que asediaban a un país. Y tuvo en claro que para ello debían recorrerse dos caminos: la escritura para dar cuenta de la realidad y la militancia política “para que nada siga como está”. Es decir, viviendo “en el corazón de una palabra” y ansiando la revolución, ese “salto temido y acariciado que nunca nos dejó tranquilos”. Para Urondo no había secretos, los compromisos con las palabras implicaban las mismas cosas que los compromisos con la gente. En los tiempos más duros de militancia le predijo a Miguel Bonasso: “Nos vamos a morir de todas maneras. Nos juguemos o no nos juguemos: el problema en todo caso no consiste en morirse joven, sino en haber vivido al pedo”.
* Autor de Francisco Urondo: La palabra en acción, biografía de un poeta y militante (Homo Sapiens).
17.6.06
Feliz cumpleaños, Comandante!
El pasado 14 de junio hubiera cumplido 78 años. La movida por la estatua de bronce argentina -de inminente construcción- festeja esta tarde con corte de calles y música. Mientras un documental cubano lo celebra y un museo británico expone su figura de ícono.
Marcela Mazzei
El 8 de octubre de 1967 sucedió. Y de no haber muerto en manos de la CIA en la selva boliviana, el pasado 14 de junio Ernesto Che Guevara, hubiera celebrado sus 78 años.
Hoy, el comandante guerrillero sigue, tenaz, despertando interés y hasta devoción, sentimientos que engendran homenajes, películas biográficas y monumentos, tanto como productos que llevan su cara como ícono. Para la fecha, el Centro de Estudios que en La Habana promueve su vida y obra, presentó un trabajo multimedia con fotos, textos, audios y videos que buscan perpetuar su pensamiento. Con relatos de viajes, fragmentos de diarios, sus cuadernos, cartas, poemas y discursos, en una voluntad de sostener la vigencia de su figura, el software Che, ciudadano del mundo también incluye música, en las voces de Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Carlos Puebla y Jorge Drexler, todo con un diseño inspirado en el Pop Art.
Más cerca, en el barrio de Palermo, siguen acumulándose llaves y demás objetos de bronce para dar forma a la idea del artista Andrés Zerneri: la construcción de un monumento al Che en la que no participan empresas, gobiernos ni organismo alguno. “Al tratarse del Che creemos que la forma más legítima es mediante una acción que requiera algún esfuerzo”, resumió el artista que ya recibió la donación comunitaria de 45 mil llaves, unos 2000 kilos del metal que, cuando lleguen a ser 3000, estarán listos para fundirse en la figura del revolucionario. Para festejar el éxito de esta “obra colectiva”, Zerneri y todos los que son parte del proyecto esta tarde a partir de las 16, cortan la calle Cabrera entre Bulnes y Salguero (donde está la Casa Cabrera), con espectáculos de música en vivo –entre ellos fragmentos de una ópera, una banda de 40 integrantes–, empanadas, más la muestra fotográfica de la evolución del proyecto y algunas imágenes de un documental que está, también, en proceso. Cerca del objetivo –emplazar la estatua en el lugar donde por votación de los donantes de metal se elija, y Rosario lleva amplia ventaja–, Zerneri cuenta que llegó a conocer a la familia de Ernesto Guevara a partir de esta iniciativa: “Calica, el que hizo el segundo viaje con el Che, trajo a los hermanos y otros amigos, como Carlos Figueroa”. Al tiempo que orgulloso cuenta la cantidad de adhesiones simbólicas que reciben desde todo el mundo. “Incluso se han creado por iniciativa propia centros de acopio en muchas provincias, y se multiplicó la idea”, completó.
Una campana de 200 kilos desde Neuquén, un fragmento del primer microscopio efecto túnel construido en la Argentina y muchos elementos relacionados con los desaparecidos de la última dictadura, hasta las llaves del poeta Tejada Gómez, se sumaron a la causa y “le va agregando valor simbólico, van llegando a las entrañas del monumento”, según el artista. Para el verano calculan reunir los mil kilos que faltan para que la escultura matriz de arcilla se transforme en molde, después en bronce y más tarde en el monumento de construcción colectiva. Hasta la victoria.
¿Quieres ser el Che Guevara?
A buscar pareja, que una productora hace casting de hombres entre 25 y 39 años que tengan ganas de recrear en moto los Diarios de viaje del Che por Latinoamérica, en plan de filmar un documental para National Geographic. En busca de la identidad del Che, es imprescindible demostrar espíritu aventurero y comunicativo, interés por América Latina y sus problemáticas sociales, además de pasión por las motos. Por supuesto, la pareja postulante tiene que vivir en algún país de Latinoamérica, tener el castellano como lengua materna y se sugieren: estudiante de medicina, médico sin fronteras, artistas del dibujo y la pintura, aunque la convocatoria es abierta. La filmación está prevista para septiembre y octubre de este año y el cachet… ¡5 mil dólares! Interesados comunicarse a Estudios Loyola, Loyola 1126, Buenos Aires. Teléfono: +5411 4854 3873. e-mail liliana.bortolin@loyola1126.tv
Tu Che
El Museo Victoria & Albert de Londres tiene abierta hasta el 28 de agosto una imponente muestra: Che, Revolutionary & Icon. Basadas en la famosísima foto que Alberto Díaz Korda le tomó en 1960, se exponen todo tipo de objetos e imágenes que los curadores encontraron en mercados de pulgas y en Internet. Remeras de todos los colores, afiches, tatuajes, hasta los productos que en serie de vendieron con su cara (desde preservativos a botellas de vino). La web del museo cuenta además con una sección (un clic en Your Che) para subir las propias fotos que aluden a esa imagen transformada en ícono de la generación que quiso cambiar el mundo, y desde la que el Che sigue y seguirá escrutando el futuro con mirada enigmática.
Marcela Mazzei
El 8 de octubre de 1967 sucedió. Y de no haber muerto en manos de la CIA en la selva boliviana, el pasado 14 de junio Ernesto Che Guevara, hubiera celebrado sus 78 años.
Hoy, el comandante guerrillero sigue, tenaz, despertando interés y hasta devoción, sentimientos que engendran homenajes, películas biográficas y monumentos, tanto como productos que llevan su cara como ícono. Para la fecha, el Centro de Estudios que en La Habana promueve su vida y obra, presentó un trabajo multimedia con fotos, textos, audios y videos que buscan perpetuar su pensamiento. Con relatos de viajes, fragmentos de diarios, sus cuadernos, cartas, poemas y discursos, en una voluntad de sostener la vigencia de su figura, el software Che, ciudadano del mundo también incluye música, en las voces de Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Carlos Puebla y Jorge Drexler, todo con un diseño inspirado en el Pop Art.
Más cerca, en el barrio de Palermo, siguen acumulándose llaves y demás objetos de bronce para dar forma a la idea del artista Andrés Zerneri: la construcción de un monumento al Che en la que no participan empresas, gobiernos ni organismo alguno. “Al tratarse del Che creemos que la forma más legítima es mediante una acción que requiera algún esfuerzo”, resumió el artista que ya recibió la donación comunitaria de 45 mil llaves, unos 2000 kilos del metal que, cuando lleguen a ser 3000, estarán listos para fundirse en la figura del revolucionario. Para festejar el éxito de esta “obra colectiva”, Zerneri y todos los que son parte del proyecto esta tarde a partir de las 16, cortan la calle Cabrera entre Bulnes y Salguero (donde está la Casa Cabrera), con espectáculos de música en vivo –entre ellos fragmentos de una ópera, una banda de 40 integrantes–, empanadas, más la muestra fotográfica de la evolución del proyecto y algunas imágenes de un documental que está, también, en proceso. Cerca del objetivo –emplazar la estatua en el lugar donde por votación de los donantes de metal se elija, y Rosario lleva amplia ventaja–, Zerneri cuenta que llegó a conocer a la familia de Ernesto Guevara a partir de esta iniciativa: “Calica, el que hizo el segundo viaje con el Che, trajo a los hermanos y otros amigos, como Carlos Figueroa”. Al tiempo que orgulloso cuenta la cantidad de adhesiones simbólicas que reciben desde todo el mundo. “Incluso se han creado por iniciativa propia centros de acopio en muchas provincias, y se multiplicó la idea”, completó.
Una campana de 200 kilos desde Neuquén, un fragmento del primer microscopio efecto túnel construido en la Argentina y muchos elementos relacionados con los desaparecidos de la última dictadura, hasta las llaves del poeta Tejada Gómez, se sumaron a la causa y “le va agregando valor simbólico, van llegando a las entrañas del monumento”, según el artista. Para el verano calculan reunir los mil kilos que faltan para que la escultura matriz de arcilla se transforme en molde, después en bronce y más tarde en el monumento de construcción colectiva. Hasta la victoria.
¿Quieres ser el Che Guevara?
A buscar pareja, que una productora hace casting de hombres entre 25 y 39 años que tengan ganas de recrear en moto los Diarios de viaje del Che por Latinoamérica, en plan de filmar un documental para National Geographic. En busca de la identidad del Che, es imprescindible demostrar espíritu aventurero y comunicativo, interés por América Latina y sus problemáticas sociales, además de pasión por las motos. Por supuesto, la pareja postulante tiene que vivir en algún país de Latinoamérica, tener el castellano como lengua materna y se sugieren: estudiante de medicina, médico sin fronteras, artistas del dibujo y la pintura, aunque la convocatoria es abierta. La filmación está prevista para septiembre y octubre de este año y el cachet… ¡5 mil dólares! Interesados comunicarse a Estudios Loyola, Loyola 1126, Buenos Aires. Teléfono: +5411 4854 3873. e-mail liliana.bortolin@loyola1126.tv
Tu Che
El Museo Victoria & Albert de Londres tiene abierta hasta el 28 de agosto una imponente muestra: Che, Revolutionary & Icon. Basadas en la famosísima foto que Alberto Díaz Korda le tomó en 1960, se exponen todo tipo de objetos e imágenes que los curadores encontraron en mercados de pulgas y en Internet. Remeras de todos los colores, afiches, tatuajes, hasta los productos que en serie de vendieron con su cara (desde preservativos a botellas de vino). La web del museo cuenta además con una sección (un clic en Your Che) para subir las propias fotos que aluden a esa imagen transformada en ícono de la generación que quiso cambiar el mundo, y desde la que el Che sigue y seguirá escrutando el futuro con mirada enigmática.
El subcomandante Marcos en "El loco de la colina" en TVE
Transcripción de la entrevista realizada al subcomandante Marcos por Jesús Quintero en el programa "El loco de la colina" en TVE"Hay que diferenciar esa violencia producto de la desesperación, de tratar de sobrevivir y de ser mejores, de la violencia que se usa desde arriba para tratar de conquistar y de dominar"
TVE
El Loco de la Colina.- Oculta su identidad bajo un pasamontañas. Hay quien dice que tiene raíces españolas y que fue profesor de filosofía en la Universidad Autónoma Metropolitana, pero quizás no sea más que parte de su leyenda. Ha puesto en pie de guerra al pueblo indígena contra los abusos del poder mexicano. Es un guerrillero de hoy. Un nuevo “Che” Guevara, una reencarnación personalizada de Emiliano Zapata. Es el Subcomandante Marcos, líder del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.
Usted Marcos, ¿es indio, mestizo, blanco...?
Subcomandante Marcos.- Yo soy mestizo; durante más de veinte años estuve en comunidades indígenas, estoy todavía viviendo con ellos, y de una u otra forma, me convertí en el traductor, precisamente para la población mestiza, de este pensamiento, de esta cultura, de este modo de ver el mundo que es el de los pueblos indios. En ese sentido, el pasamontañas, encubrir el rostro, significa no reafirmar la identidad propia sino la identidad colectiva de este movimiento que es el zapatista.
El Loco de la Colina.- ¿Le han ofrecido millones por quitarse el pasamontañas?
Subcomandante Marcos.- Bueno, no..., si así fueran millones, podríamos negociar, pero no, no me han ofrecido absolutamente nada más que amenazas y promesas de cárcel y de muerte.
El Loco de la Colina.- Bueno, en realidad su manera de ir de incógnito, es ir con la cara descubierta, ¿no?, al revés que los demás.
Subcomandante Marcos.- Sí, esa es la paradoja de nuestro movimiento.
El Loco de la Colina ¿Qué siente cuando lo comparan con el “Che” Guevara?
Subcomandante Marcos.- Es una comparación injusta, para el “Che”, por supuesto. Se trata de otra época de América latina, de otra época mundial, de otra forma de ver el mundo... de ninguna manera me compararía, pues, con el “Che”, como no fuera en desventaja. Pero no es nuestro objetivo compararnos con ninguna de las figuras revolucionarias o rebeldes que hay en el mundo. Lo que nosotros queremos construir es una identidad colectiva en la que quepan todos, quepan todos los que están proponiendo otro mundo.
El Loco de la Colina.- Decía Gandhi: son violentos porque están desesperados.
Subcomandante Marcos.- Si, en eso tiene razón. Todos los movimientos que surgen de abajo y que recurren a la violencia es porque, en nuestra desesperación, no encontramos otros caminos, o en nuestro caso como pueblos indios, no encontramos lugar para nuestra palabra y para nuestro rostro. Hay que diferenciar esa violencia producto de la desesperación, de tratar de sobrevivir y de ser mejores, a la violencia que se usa desde arriba para tratar de conquistar y de dominar, que también es la otra parte de la historia de la humanidad, de la historia de arriba.
El Loco de la Colina.- Subcomandante Marcos: ¿qué es para usted la política?
Subcomandante Marcos.- La política moderna es un monólogo a muchas voces. No me atrevería a hablar del resto del mundo..., cuanto menos en México, hay un proceso que ahora determina que el político, el político profesional, en realidad es un comediante de tiempo completo, a diferencia de los comediantes profesionales que durante unas horas se convierten en comediantes y el resto del tiempo son seres humanos, el político en México es un comediante las 24 horas del día. En nuestra historia, ocurrió esto: hubo una época del presidencialismo concentrado, que, según nosotros terminaría, con Carlos Salinas de Gortari, donde el presidente, el poder omnímodo, practica un monólogo y el resto de la clase política y los medios de comunicación hacen eco, un eco a veces distorsionado, a veces fiel y de vez en cuando surge alguna voz disidente. Luego, cuando llega la modernidad, el monólogo se multiplica, ya no sólo una persona, un partido el que ésta hable y hable, sino varios. Y ahora, en la época moderna, el monólogo lo practican los medios de comunicación y los políticos son los ecos a esos medios de comunicación. En México, la agenda nacional, la dictan los medios de comunicación y los políticos van detrás de ella, jalados de las narices. Para nosotros, la política en México, es la prostituta más cara que hay ahorita, la más fea, además; y pensamos que es necesario construir otra política porque el hastío, la desilusión que antes provocaba ahora se está convirtiendo en rabia y nos estamos acercando a esto que decíamos antes de la desesperación que orilla a la violencia a la gente de abajo.
El Loco de la Colina.- ¿Usted aspira al poder?
Subcomandante Marcos.- No. No sólo no aspiramos sino que nos provoca repulsa. Nosotros pensamos que el poder tiene otra lógica, una lógica inhumana fundamentalmente; ésta cuenta fácil de que es posible matar a uno para que viven muchos, éste cinismo de la cuenta de la de la humanidad que es la que está permeando ahí arriba. Nosotros lo que pensamos que hay que construir allá abajó, o acá abajo, otra cosa, donde la vida del colectivo valga lo mismo que la vida del individuo.
El Loco de la Colina.- En América, Marcos, hay una situación pre-revolucionaria: Evo Morales, Hugo Chávez, Fidel Castro...
Subcomandante Marcos.- Bueno, nosotros estamos viendo otra América Latina; estamos viendo abajo, no a los gobiernos, ni a Chávez, ni a Kirchner, ni a Tabaré, ni a Evo, ni a Castro; nosotros estamos viendo los procesos que están ocurriendo en los pueblos, en los pueblos de América Latina, y especialmente cuando, por simpatía natural, cuando esos movimientos son protagonizados por pueblos indios, como en el caso de Bolivia y Ecuador. Cómo la América Latina es también, ya, una América mestiza, también aparecen otros actores. Nosotros pensamos que es posible pensar en gobiernos democráticos, justos, que promuevan la libertad, sólo si los pueblos están organizados, sólo si los pueblos se levantan y construyen otra relación con esos que están arriba; los gobiernos pasan, decimos nosotros, los pueblos permanecen y en ese sentido cualquier apuesta que vaya hacia arriba, hacia los que están arriba, tiene ese horizonte temporal, de sí Chávez va a durar tanto tiempo, sí Evo Morales va a durar tanto tiempo, sí Castro va a durar tanto tiempo... pero los pueblos, el pueblo cubano, el pueblo boliviano, el pueblo ecuatoriano, el argentino, el uruguayo, todo lo que es el pueblo de América Latina, con su propia identidad, ese va a continuar, y es posible, decimos nosotros, construir otra América Latina. Si ahora es el momento, es la hora, como se dice, es la hora de América Latina, es gracias a esos pueblos, gracias a nuestros pueblos y entonces va a ser posible construir otra relación con los pueblos de Europa, incluso con el pueblo norteamericano, por no hablar del pueblo asiático o africano.
El Loco de la Colina.- A propósito de la hora, usted lleva dos relojes y una linterna.
Subcomandante Marcos.- Si, nosotros tenemos este reloj, el reloj de la derecha es el reloj de la sociedad civil, el de los ciudadanos, decimos nosotros, y el reloj izquierdo es el reloj de la guerra, el reloj del Ejército Zapatista de Liberación Nacional; cuando nosotros usamos dos relojes queremos decir que estamos en esta dicotomía, en esta dualidad de que somos un movimiento armado, clandestino, pero al mismo tiempo estamos tratando de construir una relación con los ciudadanos, con la sociedad civil, decimos nosotros, con el resto del país, en este caso de México, y la disparidad de las horas es que nuestra apuesta es que sea posible construir una sola hora, que no sea necesario dos relojes que nos estén marcando esta dicotomía, sino que se pueda hacer una sola; nosotros decimos que cuando se unan las dos horas, entonces será la hora de la paz para nosotros y para los pueblos indios.
El Loco de la Colina.- Subcomandante, ¿cual es la peor mentira que se ha dicho que usted?
Subcomandante Marcos.- (un pequeño silencio) Que soy un símbolo sexual
El Loco de la Colina.- (se ríe) ¿Usted no se siente responsable de nada?
Subcomandante Marcos.- ¡Cómo no!. Me siento responsable de las muertes que hemos tenido como movimiento, no sólo en el alzamiento, en los primeros días de enero del 94, sino también de las muertes, sobre todo de niños que estuvimos acarreando durante diez años antes del alzamiento y de los errores que como movimiento se hayan cometido; en particular el error que tuve, que tuvimos, cuando se planteó la Iniciativa de Diálogo para el pueblo vasco en España.
El Loco de la Colina.- ¿Qué piensa usted sobre la negociación con ETA?
Subcomandante Marcos.- Bueno, nosotros pensamos, lo habíamos planteado hace años, que es posible construir, tal vez, es posible construir otra pista para resolver esas demandas, esa relación entre lo que es el pueblo vasco y la nación española que no sea a través de un intercambio de muertos, de heridos, de rehenes y de presos; lo planteábamos entonces... nosotros pensamos que si el nacionalismo vasco, no sólo el de ETA, sino el que está siguiendo vías pacíficas y sobre todo culturales, puede encontrar en el resto de España una forma de relacionarse y de plantear demandas, de escuchar propuestas y contrapropuestas, Europa, no sólo la Península Ibérica, se va a beneficiar, y no sólo eso sino que va a dar una señal importante para el resto del mundo; sí es posible construir ahí, un diálogo que aterrice en la paz sin que haya vencedores ni vencidos, eso va a ser, en el resto del mundo, una señal muy importante porque entonces ya no va a ser un “tour de force” a ver quién tiene más fuerza, quién tiene más muertos, quién tiene más armas, sino quién tiene más argumentos y más legitimidad... Ojalá y eso salga bien... nosotros lo estamos viendo con mucha esperanza porque también para nosotros significará una esperanza. Nosotros venimos de un diálogo fracasado, donde se llegó a acuerdos que no se han cumplido todavía, todavía estamos esperando que eso se cumpla, estamos esperando que podamos construir otro movimiento, otra sociedad donde como pueblos indios tengamos lugar; pero el hecho de que no importa cuáles sean las diferencias, se pueden resolver por una vía que no sea el ejercicio de la violencia, es para la humanidad el reto en el siglo XXI, decimos nosotros.
El Loco de la Colina.- Usted, Marcos, ¿puede ir a la cárcel en el momento en que el gobierno y la justicia quieran, en México?
Subcomandante Marcos.- Si. Hay una ley que es la Ley para el Diálogo que dice que no se puede activar las órdenes de aprehensión que ya están, mientras exista un proceso de diálogo. Como este proceso de diálogo está suspendido, no hay ahorita ningún tipo de pláticas, ni abiertas ni clandestinas, con personajes del gobierno, en cualquier momento ellos pueden decidir que la ley se da por cancelada y reactivar las órdenes de aprehensión y meterme a la cárcel, o desaparecerme, según cual sea su decisión.
El Loco de la Colina.- ¿Teme que le maten?
Subcomandante Marcos.- Bueno no, la verdad no. Desde que nos alzamos el 1 de enero del 94, ni la cárcel ni la desaparición ni la muerte entra en las preocupaciones; es un cálculo posible, está dentro de lo que se puede prever, pero no nos preocupa cada mañana si será que hoy me van a detener, o me van a matar. Digamos que es.., que en ese sentido se ha hecho tan natural como que alguien corre peligro a la hora del cruzar la calle y que tal vez lo puedan atropellar.
El Loco de la Colina.- ¿Usted ha matado?
Subcomandante Marcos.- No. Nosotros no matamos gente. Nosotros peleamos y en ese sentido, pues nos enfrentamos al enemigo. En aquel entonces cuando fue el alzamiento, los enfrentamientos armados, disparamos y nos dispararon; no llevamos las cuentas como los maleantes de televisión, que vamos haciendo muescas de cuantas muertes vamos causando. Nosotros como soldados, y como cualquier soldado del mundo, no mata, no asesina, si es en un combate abierto.
El Loco de la Colina.- Marcos, el muro de 600 km que Bush quiere levantar en la frontera de Estados Unidos y México, ¿a quién protegerá más?
Subcomandante Marcos.- Bueno, lo que va a hacer es favorecer a los traficantes de indocumentados, primero, que van a aumentar los precios para meter a la gente para el otro lado, va a favorecer a la corrupción de las autoridades mexicanas, también para hacerse de la vista gorda, a la hora en que están favoreciendo también el tráfico de indocumentados de Centroamérica y Sudamérica, incluso de Asia, y van a convertir... lo único que va a hacer ese muro es que convertir en un negocio todavía más jugoso, el tráfico de indocumentados. La solución que está buscando Norteamérica para evitar el flujo de emigrantes, ahora con la coartada de tratar de evitar la infiltración de terroristas, sólo es posible con naciones sanas económicamente, y en México no va a haber sanidad económica, quiere decir justicia para los desposeídos sino se transforma el sistema, eso es lo que estamos planteando nosotros; en realidad el muro es nada más el símbolo del afán estúpido del gobierno norteamericano, el mismo que lo llevó a la guerra de Irak, que ahora, lo trata de concretar en esta pared que lo divida de un país al que, sin embargo, considera como su traspatio, como una parte de su territorio. Queremos la riqueza, dice el gobierno norteamericano, no queremos a la gente que la produce.
El Loco de la Colina.- Marcos, ¿hay alguna cosa que no le he preguntado, que quiere decir?
Subcomandante Marcos.- Nosotros estamos aquí porque estamos tratando de construir otra forma de hacer política, esto que llamamos la otra campaña, fuera de la pista de los partidos políticos y de la cuestión electoral; construir una alternativa, ya no sólo para los pueblos indios, no sólo para los zapatistas, sino unirnos con campesinos, con obreros, con mujeres, con artistas, con jóvenes, con gente que hace medios de comunicación, que trabaja en los medios de comunicación, para ver si es posible hacer esto que estamos planteando desde el principio, a saber: ¿es posible hacer una política que no se planteé de la toma del poder?. Y ahorita nos encontramos, ahora sí que estacionados en la ciudad de México, porque estamos tratando de empujar que liberen a nuestros compañeros, campesinos y campesinas y jóvenes, todos los que fueron detenidos, más de 30 ahora, en los hechos de San Salvador Atenco, que ahora ya tienen dos muertos, dos jóvenes muertos y treinta presos, y nosotros queremos que eso se resuelva, que salgan libres esos compañeros, para poder seguir adelante en nuestro trabajo.
El Loco de la Colina.- Espero, Marcos, poder hacerle la segunda entrevista, en Chiapas, en una Chiapas feliz. Aunque estemos a miles y miles de kilómetros, para mí la comunicación a sido muy, muy cercana y muy verdad. Gracias Subcomandante Marcos. Mi gratitud, a mi gratitud.
Subcomandante Marcos.- Gracias a ti, y gracias a ustedes. Gracias a todos allá .
Ver vídeo:http://youtube.com/watch?v=lyTfxaAhJ-k&mode=suggested_some&search=subcomandante%20marcoshttp://youtube.com/watch?v=c03xPT_q5tI&search=subcomandante%20marcos
TVE
El Loco de la Colina.- Oculta su identidad bajo un pasamontañas. Hay quien dice que tiene raíces españolas y que fue profesor de filosofía en la Universidad Autónoma Metropolitana, pero quizás no sea más que parte de su leyenda. Ha puesto en pie de guerra al pueblo indígena contra los abusos del poder mexicano. Es un guerrillero de hoy. Un nuevo “Che” Guevara, una reencarnación personalizada de Emiliano Zapata. Es el Subcomandante Marcos, líder del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.
Usted Marcos, ¿es indio, mestizo, blanco...?
Subcomandante Marcos.- Yo soy mestizo; durante más de veinte años estuve en comunidades indígenas, estoy todavía viviendo con ellos, y de una u otra forma, me convertí en el traductor, precisamente para la población mestiza, de este pensamiento, de esta cultura, de este modo de ver el mundo que es el de los pueblos indios. En ese sentido, el pasamontañas, encubrir el rostro, significa no reafirmar la identidad propia sino la identidad colectiva de este movimiento que es el zapatista.
El Loco de la Colina.- ¿Le han ofrecido millones por quitarse el pasamontañas?
Subcomandante Marcos.- Bueno, no..., si así fueran millones, podríamos negociar, pero no, no me han ofrecido absolutamente nada más que amenazas y promesas de cárcel y de muerte.
El Loco de la Colina.- Bueno, en realidad su manera de ir de incógnito, es ir con la cara descubierta, ¿no?, al revés que los demás.
Subcomandante Marcos.- Sí, esa es la paradoja de nuestro movimiento.
El Loco de la Colina ¿Qué siente cuando lo comparan con el “Che” Guevara?
Subcomandante Marcos.- Es una comparación injusta, para el “Che”, por supuesto. Se trata de otra época de América latina, de otra época mundial, de otra forma de ver el mundo... de ninguna manera me compararía, pues, con el “Che”, como no fuera en desventaja. Pero no es nuestro objetivo compararnos con ninguna de las figuras revolucionarias o rebeldes que hay en el mundo. Lo que nosotros queremos construir es una identidad colectiva en la que quepan todos, quepan todos los que están proponiendo otro mundo.
El Loco de la Colina.- Decía Gandhi: son violentos porque están desesperados.
Subcomandante Marcos.- Si, en eso tiene razón. Todos los movimientos que surgen de abajo y que recurren a la violencia es porque, en nuestra desesperación, no encontramos otros caminos, o en nuestro caso como pueblos indios, no encontramos lugar para nuestra palabra y para nuestro rostro. Hay que diferenciar esa violencia producto de la desesperación, de tratar de sobrevivir y de ser mejores, a la violencia que se usa desde arriba para tratar de conquistar y de dominar, que también es la otra parte de la historia de la humanidad, de la historia de arriba.
El Loco de la Colina.- Subcomandante Marcos: ¿qué es para usted la política?
Subcomandante Marcos.- La política moderna es un monólogo a muchas voces. No me atrevería a hablar del resto del mundo..., cuanto menos en México, hay un proceso que ahora determina que el político, el político profesional, en realidad es un comediante de tiempo completo, a diferencia de los comediantes profesionales que durante unas horas se convierten en comediantes y el resto del tiempo son seres humanos, el político en México es un comediante las 24 horas del día. En nuestra historia, ocurrió esto: hubo una época del presidencialismo concentrado, que, según nosotros terminaría, con Carlos Salinas de Gortari, donde el presidente, el poder omnímodo, practica un monólogo y el resto de la clase política y los medios de comunicación hacen eco, un eco a veces distorsionado, a veces fiel y de vez en cuando surge alguna voz disidente. Luego, cuando llega la modernidad, el monólogo se multiplica, ya no sólo una persona, un partido el que ésta hable y hable, sino varios. Y ahora, en la época moderna, el monólogo lo practican los medios de comunicación y los políticos son los ecos a esos medios de comunicación. En México, la agenda nacional, la dictan los medios de comunicación y los políticos van detrás de ella, jalados de las narices. Para nosotros, la política en México, es la prostituta más cara que hay ahorita, la más fea, además; y pensamos que es necesario construir otra política porque el hastío, la desilusión que antes provocaba ahora se está convirtiendo en rabia y nos estamos acercando a esto que decíamos antes de la desesperación que orilla a la violencia a la gente de abajo.
El Loco de la Colina.- ¿Usted aspira al poder?
Subcomandante Marcos.- No. No sólo no aspiramos sino que nos provoca repulsa. Nosotros pensamos que el poder tiene otra lógica, una lógica inhumana fundamentalmente; ésta cuenta fácil de que es posible matar a uno para que viven muchos, éste cinismo de la cuenta de la de la humanidad que es la que está permeando ahí arriba. Nosotros lo que pensamos que hay que construir allá abajó, o acá abajo, otra cosa, donde la vida del colectivo valga lo mismo que la vida del individuo.
El Loco de la Colina.- En América, Marcos, hay una situación pre-revolucionaria: Evo Morales, Hugo Chávez, Fidel Castro...
Subcomandante Marcos.- Bueno, nosotros estamos viendo otra América Latina; estamos viendo abajo, no a los gobiernos, ni a Chávez, ni a Kirchner, ni a Tabaré, ni a Evo, ni a Castro; nosotros estamos viendo los procesos que están ocurriendo en los pueblos, en los pueblos de América Latina, y especialmente cuando, por simpatía natural, cuando esos movimientos son protagonizados por pueblos indios, como en el caso de Bolivia y Ecuador. Cómo la América Latina es también, ya, una América mestiza, también aparecen otros actores. Nosotros pensamos que es posible pensar en gobiernos democráticos, justos, que promuevan la libertad, sólo si los pueblos están organizados, sólo si los pueblos se levantan y construyen otra relación con esos que están arriba; los gobiernos pasan, decimos nosotros, los pueblos permanecen y en ese sentido cualquier apuesta que vaya hacia arriba, hacia los que están arriba, tiene ese horizonte temporal, de sí Chávez va a durar tanto tiempo, sí Evo Morales va a durar tanto tiempo, sí Castro va a durar tanto tiempo... pero los pueblos, el pueblo cubano, el pueblo boliviano, el pueblo ecuatoriano, el argentino, el uruguayo, todo lo que es el pueblo de América Latina, con su propia identidad, ese va a continuar, y es posible, decimos nosotros, construir otra América Latina. Si ahora es el momento, es la hora, como se dice, es la hora de América Latina, es gracias a esos pueblos, gracias a nuestros pueblos y entonces va a ser posible construir otra relación con los pueblos de Europa, incluso con el pueblo norteamericano, por no hablar del pueblo asiático o africano.
El Loco de la Colina.- A propósito de la hora, usted lleva dos relojes y una linterna.
Subcomandante Marcos.- Si, nosotros tenemos este reloj, el reloj de la derecha es el reloj de la sociedad civil, el de los ciudadanos, decimos nosotros, y el reloj izquierdo es el reloj de la guerra, el reloj del Ejército Zapatista de Liberación Nacional; cuando nosotros usamos dos relojes queremos decir que estamos en esta dicotomía, en esta dualidad de que somos un movimiento armado, clandestino, pero al mismo tiempo estamos tratando de construir una relación con los ciudadanos, con la sociedad civil, decimos nosotros, con el resto del país, en este caso de México, y la disparidad de las horas es que nuestra apuesta es que sea posible construir una sola hora, que no sea necesario dos relojes que nos estén marcando esta dicotomía, sino que se pueda hacer una sola; nosotros decimos que cuando se unan las dos horas, entonces será la hora de la paz para nosotros y para los pueblos indios.
El Loco de la Colina.- Subcomandante, ¿cual es la peor mentira que se ha dicho que usted?
Subcomandante Marcos.- (un pequeño silencio) Que soy un símbolo sexual
El Loco de la Colina.- (se ríe) ¿Usted no se siente responsable de nada?
Subcomandante Marcos.- ¡Cómo no!. Me siento responsable de las muertes que hemos tenido como movimiento, no sólo en el alzamiento, en los primeros días de enero del 94, sino también de las muertes, sobre todo de niños que estuvimos acarreando durante diez años antes del alzamiento y de los errores que como movimiento se hayan cometido; en particular el error que tuve, que tuvimos, cuando se planteó la Iniciativa de Diálogo para el pueblo vasco en España.
El Loco de la Colina.- ¿Qué piensa usted sobre la negociación con ETA?
Subcomandante Marcos.- Bueno, nosotros pensamos, lo habíamos planteado hace años, que es posible construir, tal vez, es posible construir otra pista para resolver esas demandas, esa relación entre lo que es el pueblo vasco y la nación española que no sea a través de un intercambio de muertos, de heridos, de rehenes y de presos; lo planteábamos entonces... nosotros pensamos que si el nacionalismo vasco, no sólo el de ETA, sino el que está siguiendo vías pacíficas y sobre todo culturales, puede encontrar en el resto de España una forma de relacionarse y de plantear demandas, de escuchar propuestas y contrapropuestas, Europa, no sólo la Península Ibérica, se va a beneficiar, y no sólo eso sino que va a dar una señal importante para el resto del mundo; sí es posible construir ahí, un diálogo que aterrice en la paz sin que haya vencedores ni vencidos, eso va a ser, en el resto del mundo, una señal muy importante porque entonces ya no va a ser un “tour de force” a ver quién tiene más fuerza, quién tiene más muertos, quién tiene más armas, sino quién tiene más argumentos y más legitimidad... Ojalá y eso salga bien... nosotros lo estamos viendo con mucha esperanza porque también para nosotros significará una esperanza. Nosotros venimos de un diálogo fracasado, donde se llegó a acuerdos que no se han cumplido todavía, todavía estamos esperando que eso se cumpla, estamos esperando que podamos construir otro movimiento, otra sociedad donde como pueblos indios tengamos lugar; pero el hecho de que no importa cuáles sean las diferencias, se pueden resolver por una vía que no sea el ejercicio de la violencia, es para la humanidad el reto en el siglo XXI, decimos nosotros.
El Loco de la Colina.- Usted, Marcos, ¿puede ir a la cárcel en el momento en que el gobierno y la justicia quieran, en México?
Subcomandante Marcos.- Si. Hay una ley que es la Ley para el Diálogo que dice que no se puede activar las órdenes de aprehensión que ya están, mientras exista un proceso de diálogo. Como este proceso de diálogo está suspendido, no hay ahorita ningún tipo de pláticas, ni abiertas ni clandestinas, con personajes del gobierno, en cualquier momento ellos pueden decidir que la ley se da por cancelada y reactivar las órdenes de aprehensión y meterme a la cárcel, o desaparecerme, según cual sea su decisión.
El Loco de la Colina.- ¿Teme que le maten?
Subcomandante Marcos.- Bueno no, la verdad no. Desde que nos alzamos el 1 de enero del 94, ni la cárcel ni la desaparición ni la muerte entra en las preocupaciones; es un cálculo posible, está dentro de lo que se puede prever, pero no nos preocupa cada mañana si será que hoy me van a detener, o me van a matar. Digamos que es.., que en ese sentido se ha hecho tan natural como que alguien corre peligro a la hora del cruzar la calle y que tal vez lo puedan atropellar.
El Loco de la Colina.- ¿Usted ha matado?
Subcomandante Marcos.- No. Nosotros no matamos gente. Nosotros peleamos y en ese sentido, pues nos enfrentamos al enemigo. En aquel entonces cuando fue el alzamiento, los enfrentamientos armados, disparamos y nos dispararon; no llevamos las cuentas como los maleantes de televisión, que vamos haciendo muescas de cuantas muertes vamos causando. Nosotros como soldados, y como cualquier soldado del mundo, no mata, no asesina, si es en un combate abierto.
El Loco de la Colina.- Marcos, el muro de 600 km que Bush quiere levantar en la frontera de Estados Unidos y México, ¿a quién protegerá más?
Subcomandante Marcos.- Bueno, lo que va a hacer es favorecer a los traficantes de indocumentados, primero, que van a aumentar los precios para meter a la gente para el otro lado, va a favorecer a la corrupción de las autoridades mexicanas, también para hacerse de la vista gorda, a la hora en que están favoreciendo también el tráfico de indocumentados de Centroamérica y Sudamérica, incluso de Asia, y van a convertir... lo único que va a hacer ese muro es que convertir en un negocio todavía más jugoso, el tráfico de indocumentados. La solución que está buscando Norteamérica para evitar el flujo de emigrantes, ahora con la coartada de tratar de evitar la infiltración de terroristas, sólo es posible con naciones sanas económicamente, y en México no va a haber sanidad económica, quiere decir justicia para los desposeídos sino se transforma el sistema, eso es lo que estamos planteando nosotros; en realidad el muro es nada más el símbolo del afán estúpido del gobierno norteamericano, el mismo que lo llevó a la guerra de Irak, que ahora, lo trata de concretar en esta pared que lo divida de un país al que, sin embargo, considera como su traspatio, como una parte de su territorio. Queremos la riqueza, dice el gobierno norteamericano, no queremos a la gente que la produce.
El Loco de la Colina.- Marcos, ¿hay alguna cosa que no le he preguntado, que quiere decir?
Subcomandante Marcos.- Nosotros estamos aquí porque estamos tratando de construir otra forma de hacer política, esto que llamamos la otra campaña, fuera de la pista de los partidos políticos y de la cuestión electoral; construir una alternativa, ya no sólo para los pueblos indios, no sólo para los zapatistas, sino unirnos con campesinos, con obreros, con mujeres, con artistas, con jóvenes, con gente que hace medios de comunicación, que trabaja en los medios de comunicación, para ver si es posible hacer esto que estamos planteando desde el principio, a saber: ¿es posible hacer una política que no se planteé de la toma del poder?. Y ahorita nos encontramos, ahora sí que estacionados en la ciudad de México, porque estamos tratando de empujar que liberen a nuestros compañeros, campesinos y campesinas y jóvenes, todos los que fueron detenidos, más de 30 ahora, en los hechos de San Salvador Atenco, que ahora ya tienen dos muertos, dos jóvenes muertos y treinta presos, y nosotros queremos que eso se resuelva, que salgan libres esos compañeros, para poder seguir adelante en nuestro trabajo.
El Loco de la Colina.- Espero, Marcos, poder hacerle la segunda entrevista, en Chiapas, en una Chiapas feliz. Aunque estemos a miles y miles de kilómetros, para mí la comunicación a sido muy, muy cercana y muy verdad. Gracias Subcomandante Marcos. Mi gratitud, a mi gratitud.
Subcomandante Marcos.- Gracias a ti, y gracias a ustedes. Gracias a todos allá .
Ver vídeo:http://youtube.com/watch?v=lyTfxaAhJ-k&mode=suggested_some&search=subcomandante%20marcoshttp://youtube.com/watch?v=c03xPT_q5tI&search=subcomandante%20marcos
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