4.7.06

México sabe de Fraudes

Echen sus barbas a remojar. Contra el fraude electoral. La movilización y la huelga general.

Fernando Buen Abad Domínguez
Rebelión/Fundación Federico Engels
Auto-proclamarse como “ejemplar” o “inmaculado” (antes de tiempo), en la contienda electoral mexicana, no garantiza salvoconductos históricos para nadie y eso incluye al Instituto Federal Electoral. El conteo de los votos debe hacerse uno a uno y debe ser cantado en las calles ante millones de sufragantes. No se debe permitir el conteo en lo “oscurito”. Echen sus barbas a remojar.
Todo pinta sospechoso. El gobierno abandonó la información en manos de los mass media beneficiarios de las concesiones. (ley TELEEVISA). CNN, con su locutora redentora de los imperios, apuñaló, ayudada con especialistas mansos, minuto a minuto, a los perredistas no los bajó de “irresponsables” por decir que las encuestas los favorecían… mientras los panistas decían lo mismo “el silencio de los locutores” hizo de Aníbal Caníbal un nene de pecho. Todo pinta sospechoso. CNN a los apurones interpretaba las cifras… “ya nada puede cambiar las tendencias”, “los que cantan victoria pueden generar un clima tenso”…”después será difícil controlar a esas gentes” Todo pinta sospechoso, ese mensaje de terror, esa siembra televisiva del miedo, esa voz agorera de la fatalidad es la misma que invocó “orden” en Atenco, es la misma que quiere “democracia” estilo Bush en medio oriente, (remember CNN en Bagdad) es la misma que empantanó con amenazas todo el proceso de campañas políticas… la misma que señaló como “Peligro para México” el triunfo del PRD.
El gobierno abandonó la información sobre los comicios más nutridos en la historia mexicana, en manos de las empresas de comunicación que gobiernan el país al antojo de sus beneficios comerciales. Fox apareció tarde, cuando la tele había dicho lo importante, cuando el IFE le dejó un rinconcito, apareció como una dádiva de minutos. Fox apareció tarde, como siempre, como en las inundaciones del Sureste, como en Chiapas, como en Tijuana, como ante las muertas de Juárez, los gobernadores preciosos, el narcotráfico, el FOBAPROA, apareció tarde para variar (¿habrá que agradecerlo?) y no es que uno lo extrañara, es que ese mismo señor menguado y anacrónico, es el que una vez prometió el “cambio” que muchos apoyaron. Es el mismo que enturbió todo el proceso electoral y que ha hecho rabietas a mansalva cuando mira cómo dilapidó la fuerza que un día el electorado le dio. Es lo que queda de un presidente impúdico que no tuvo miramientos para agredir a Cuba, a Venezuela, a los mexicanos con remesas jugosas que quedaron al otro lado del muro físico, del muro económico, del muro de la indiferencia… el mismo que odia a quien se pusiera enfrente y le impidiera lisonjear al imperio y negociar privatizaciones a destajo. Se trata de un gobierno diluido y mediocre que se hunde vergonzosamente en los pantanos mass media que tanto le deben y viceversa.
Abandonar la información en manos de los masss media mercantiles es una forma de fraude. El gobierno ha cedido sus responsabilidades como orientador neutro de los comicios, como actor garante del proceso de información social, abandono de la responsabilidad política fundamental de informar con la verdad y a cambio entregó el botín informativo a una pandilla de comerciantes cuyo honor e imparcialidad merecen una carcajada universal y dolorosa. Abandonar la responsabilidad del gobierno en manos de unos lectores de noticias mercantiles es un fraude informativo desvergonzado y alarmante. Los lobos cuidando a los corderos.
Contra el fraude hay que salir a las calles. Hay que contar cada voto en voz alta, hay que denunciar cada anomalía y cada deficiencia. Hay secuaces de todo tipo listos para robarse las elecciones, han estudiado en universidades famosas para eso. Hay que preparar una huelga general, que los votos se cuenten claramente, que se vean las omisiones y los estorbos, que se exhiban una a una las tropelías informáticas que fueron denunciadas con antelación, hay que `poner la fuerza de las masas en las calles para que el conteo tenga por testigos los ojos de un país que no aceptará más fraudes.
¿Alguien duda que la burguesía pretende imponer voluntad, con su experiencia fabricando fraudes, al estilo de 1988, al estilo de la herencia priista, de 70 años, al estilo de las televisoras que reinan en lo corazones de sus políticos ahijados? Que responda el fantasma de Salinas. Sostengamos una convocatoria firme e inmediata para impedir el fraude, estamos más que hartos, son años y años de miseria, esclavitud y degeneración cínica. Tomemos las mejores armas de la lucha desde abajo, las armas de la razón, las armas de la verdad, las armas de la dignidad y las armas de la voluntar campesina y obrera que no tolerarán más años de explotación y saqueo, que no tolerarán más mafias políticas benefactoras de parientes, más primeras damas vestidas con seda sangrada a los salarios de los pueblos. Las armas de la unidad esta vez convertida en una huelga general 1 capaz de notificarle al futuro que, esta vez, de una buena vez, los pueblos se hacen concientes de su fuerza organizada, con un programa socialista, y se deciden a pertenecerse a si mismos. Esta es la hora. Una hora buena.



1 http://www.militante.org/index.php?option=com_content&task=view&id=530&Itemid=7

Galeano: "Se está perdiendo la pasión"

En esta oportunidad Estudio 834 se traslada desde el centro de Londres a la capital de Uruguay, Montevideo. El corresponsal de la BBC en el Cono Sur, Martín Murphy, viajó allí para entrevistar al escritor y periodista uruguayo, Eduardo Galeano.
Galeano ha escrito varios libros, entre ellos la trilogía "Memoria del Fuego", que rescata el pasado de las Américas a través de mil pequeñas historias, y su más reciente obra "Bocas del Tiempo". Uno de los relatos de "El libro de los abrazos", titulado "La Noche", sirvió de inspiración al cantante catalán Joan Manuel Serrat para su canción "Secreta Mujer".
De joven Galeano fue un "siete-oficios"; trabajó como cajero, mensajero y dibujante, entre otras actividades. En la década del 70, durante la época de los gobiernos militares en la región, se exilió primero en Argentina y luego en España.
Hoy lleva más de 20 años viviendo en Montevideo. Uno de los lugares que le gusta frecuentar es el café "El Brasilero", donde la BBC lo encontró leyendo un diario y tomando un café.
Muchos lo definen como un periodista y escritor de izquierda. ¿Qué piensa de esta definición?
Sí, yo soy de izquierda, y a esta altura de la vida ya no podría cambiar ni aunque quisiera. Si súbitamente descubriera las virtudes de un sistema de poder que me parece enemigo de la gente y de la naturaleza, ya nadie me creería.
¿Qué significa, para usted, ser un escritor o un periodista de izquierda?
La verdad que no creo en las etiquetas, pero no me molesta tampoco que me llamen de izquierda en una época en que está de moda arrepentirse de las propias pasiones.
¿Alguna vez pensó entrar en política? ¿Le hubiera gustado ser, por ejemplo, presidente, senador de Uruguay?
No, ¡Dios me libre y guarde! Y también ¡pobre país!, si tuviera que soportar a un tipo como yo en algún cargo de responsabilidad oficial.
Un escritor chileno dijo una vez que un buen periodista es siempre un buen escritor, pero que un buen escritor casi nunca es un buen periodista. ¿Usted qué cree?
Yo creo que el periodismo escrito integra la literatura, o sea que literatura es el conjunto de mensajes escritos que una sociedad emite, tengan la forma que tengan: periódicos, libros... Y que hay buen periodismo, mal periodismo porque hay buena literatura y mala literatura. O sea que el género no define la calidad de la expresión.
Y no creo que la literatura esté dividida entre un alto altar donde fulguran las bellas letras y unos suburbios despreciables donde está el periodismo. El periodismo implica, cuando es un periodismo escrito, claro, una responsabilidad en el uso del lenguaje escrito.
La memoria es la única inmortalidad digna de fe, la memoria de los demás, claro, porque la memoria de uno muere con uno
¿Cree que en América Latina se practica, o se puede practicar, buen periodismo, es decir, un periodismo independiente, objetivo, balanceado?
La palabra "objetivo" yo no me la creo. Me parece que es una gran mentira. Creo que los que predican la objetividad en el fondo quieren ser objetos para salvarse del dolor humano, y no creo en la objetividad para nada.
Me parece que la mirada humana es siempre subjetiva, y por lo tanto la literatura que yo practico y el periodismo también es subjetivo y no se arrepiente de serlo ni tiene vergüenza de ser subjetivo.
Los altos sacerdotes de la objetividad, que son por ejemplo los periodista norteamericanos, nunca supieron explicarme por qué durante la guerra de Vietnam, cuando se suponía que la objetividad obligaba a ofrecer los puntos de vistas de los dos bandos, o sea el invasor y el invadido, en las cadenas de televisión de los Estados Unidos la opinión del invadido ocupaba el tres por ciento y en cambio el punto de vista del invasor ocupaba el 97 por ciento. Esa es la objetividad.
Y hoy en día, en la guerra de Irak, ¿cómo lo ve (el tema de la objetividad)?
En la guerra de Irak, bueno sí, al principio sí, era abrumadora la diferencia, pero al final la fuerza también de los hechos... A mí cuando yo era chico, mi mamá me decía siempre: "la mentira, la mentira tiene patas cortas". ¡Pobre vieja! Yo la quise mucho pero, involuntariamente, mentía o había sido engañada, la pobrecita. La mentira tiene patas larguísimas.
Hablando de libertad de expresión, ¿cómo ve el caso de Cuba, de ser periodista en Cuba?
Y... Debe ser muy difícil, supongo, porque yo no creo en la propiedad estatal de los medios de comunicación. Creo que la respuesta a la omnipotencia del mercado no está en la omnipotencia del Estado, y eso lo he dicho siempre en relación con Cuba, subrayando siempre mi solidaridad con una revolución que hoy por hoy sigue dando asombrosos ejemplos de dignidad y de solidaridad.
A usted, según tengo entendido, le gusta mucho el fútbol, ha escrito sobre fútbol, también tengo entendido. ¿Le hubiera gustado ser jugador de fútbol?
Sin duda. Como todos los bebés del Uruguay yo nací gritando "¡Gol!", por eso las maternidades aquí son insoportablemente ruidosas, porque todos los bebés gritan "¡Gol!" al nacer. No pude realizar mi vocación, y entonces, lo que no pude hacer con las piernas, porque era un "patadura" irremediable, lo hice con las manos.
Escribí un libro de fútbol, que se llama "El fútbol a sol y sombra". Y no me fue nada mal con el libro, por suerte. En las canchas fui una desdicha de la patria, pero escribiendo no me fue tan mal.
Hablando del vínculo entre literatura y periodismo, que para usted es más o menos la misma cosa, también entre fútbol y literatura se llevan bien, ¿no?
Sí, ahora, por suerte, se están superando los viejos prejuicios que impedían el encuentro entre la literatura y el fútbol, porque eso abarcaba todo el abanico de las opiniones, de las ideas, desde la extrema izquierda hasta la extrema derecha.
Para la derecha, el fútbol era la prueba de que el pueblo pensaba con los pies, y para la izquierda el fútbol tenía la culpa de que el pueblo no pensaba. Entonces había como una unanimidad involuntaria en torno al tema, que divorciaba al fútbol del mundo intelectual en general.
Los escritores iban con vergüenza al fútbol, escondiéndose como Humphrey Boggart, bajo el sombrero y la gabardina. Y hoy por hoy eso ha cambiando, por suerte, gracias a unos cuantos escritores que han escrito, como mi gran amigo el "gordo" Osvaldo Soriano, libros sobre fútbol estupendamente escritos.
Volvamos un poco a los libros, ¿qué está leyendo hoy por hoy?
De todo, sobretodo libros de historias, que tienen mucho que ver con un proyecto del que prefiero no hablar, porque si hablo mucho de lo que escribo termino perdiendo las ganas de escribirlo... Pero (estoy leyendo) libros que me permiten asomarme a la "contra-historia" jamás contada, hechos que han sido despreciados por la historia oficial.
Porque la historia oficial transmite la historia de los vencedores, como es lógico. Es una historia destinada a bendecir y perpetuar los privilegios heredados por los que en el mundo mandan.
Y a mí siempre me apasionó el rescate, el descubrimiento de la otra historia, de la historia escondida, de la historia mentida, despreciada, secreta, como me apasiona también en la vida cotidiana el descubrimiento de las cosas y las gentes que valen la pena.
O sea, ¿para escribir hay que leer mucho?
Hay que saber ver, tener muchos ojos en el cuerpo, hacer con las letras lo que (el ex jugador de fútbol argentino Diego) Maradona hacía con la pelota, porque él también tenía muchos ojos en el cuerpo, entonces veía con la nuca, con la espalda, con los pies. Y el escritor también. El escritor es buen escritor cuando sabe ver más allá de lo que se ve, y ofrece lo que ve a los demás para ayudar a ver.
Escuché una vez decir que un escritor no escribe sobre lo que quiere sino sobre lo que puede. ¿Eso es verdad o es un cliché?
Cada cual lo vivirá a su manera. Yo trato de que coincida lo que quiero con lo que puedo, pero en general, por supuesto que quiero mucho más de lo que puedo, soy una personita nomás, nacida para morir, como vos y como cualquiera, no soy un superhombre ni me besaron las hadas en la cuna.
Creo que los bichitos humanos estamos todos condenados a ser subjetivos, y que en definitiva ésa es la prueba de que vivimos todavía, de que todavía somos capaces de vivir con pasión, y eso no me parece nada malo en un mundo que tiende a la frigidez obligatoria
Entonces claro que sí, que me gustaría hacer más cosas, y hacerlas mejor, pero bueno, hago lo que puedo, y en general lo que puedo coincide con lo que quiero.
A usted le interesan mucho los libros de historia. Ahora está investigando un poco sobre las "historias escondidas". ¿Qué opinión le merecen estas llamadas "novelas históricas", que están tan de moda hoy en día?
No, en general no leo novelas históricas, sino libros documentales, que son los que me dan material desde hace ya muchos años, desde que escribí, te diría, "Las Venas Abiertas de América Latina", allá por el año 70.
El tema del pasado vivido como tiempo presente siempre me llamó, me estimuló mucho, me apasionó, pero no a partir de las recreaciones de los escritores que hacen ficción histórica, sino del material documental nomás, de las crónicas que cuentan lo que ocurrió, aunque se cuenta siempre, como te decía antes en otra respuesta a otra pregunta tuya, con una visión subjetiva de las cosas.
Yo no creo en la objetividad de la historia porque no creo en la objetividad de la vida. Creo que los bichitos humanos estamos todos condenados a ser subjetivos, y que en definitiva ésa es la prueba de que vivimos todavía, de que todavía somos capaces de vivir con pasión, y eso no me parece nada malo en un mundo que tiende a la frigidez obligatoria.
O sea, ¿se está perdiendo la pasión?
Sí, creo que es casi una obligación para sobrevivir en el mundo de hoy. El fútbol, por volver al tema del que estábamos hablando recién, premia cada vez más la velocidad y la fuerza y desconfía cada vez más de la fantasía, del brío, del juego que nos invita a jugar por el placer de jugar, por la pasión de jugar.
Y lo mismo ocurre en todos los planos de la vida, hay una suerte de dictadura del miedo, que nos obliga a desconfiar de la pasión y a temerla.
Desde el amor (cuidado que porque te viene el Sida), hasta la comida (guarda que tiene colesterol), todas formas de pasión tienden a ser sospechosas, y sobretodo la más linda de las pasiones, que es la pasión humana que te invita a ver al otro, al prójimo, al vecino, como un posible hermano, y no como un competidor o un enemigo.
Eduardo Galeano, ¿cómo le gustaría ser recordado?
No, yo no quiero ser recordado en absoluto. Pero sí creo que me gustaría seguir vivo en la gente que quiero.
Yo creo que la memoria es la única inmortalidad digna de fe, la memoria de los demás, claro, porque la memoria de uno muere con uno, y que esa suerte de inmortalidad, también condenada a muerte a la larga - no hay que hacerse demasiadas ilusiones - te permite sentir que has sido una brisita nomás de un viento que va a seguir soplando cuando ya no estés.

¿Altar de la Patria o cementerio? La opinión de Carlos Menem en 1975

En mayo de 1975 Carlos Menem, entonces gobernador de la provincia de La Rioja, se expresó en la revista Cuestionario sobre la significación de diferentes figuras históricas de la Argentina como Bartolomé Mitre, Justo José de Urquiza y Domingo Sarmiento, a quienes tildó de “traidores y vendepatrias al servicio del imperialismo anglo-francés”. A continuación rescatamos la nota completa aparecida en la revista Cuestionario, Volumen III, Nº 25, en mayo de de 1975.
El gobernador riojano Carlos Menem ratifica sus juicios sobre Mitre, Urquiza y Sarmiento –“traidores y vendepatrias al servicio del imperialismo anglo-francés- y sostiene que el Altar de la Patria, que “no puede ser un cementerio más”, deberá estar cerrado para aquellos “malos argentinos”.
Los públicos embates del gobernador riojano, Carlos Menem, contra diversas figuras de la historia nacional, han generado una ardua polémica. En su transcurso, se ha dicho que Menem adoptó una actitud maniqueísta, similar a la de quienes endiosaron a las figuras que él apostrofa; se señaló, además, que ni Perón había sido enemigo de tales figuras ni el actual gobierno parece serlo, en tanto proyecta situar sus restos en el Altar de la Patria, junto a los de Rosas, Eva Duarte y el propio Perón.
CUESTIONARIO transmitió, a través de Miguel Ángel Nadur, estas réplicas al gobernador Menem. Obtuvo de él estas declaraciones.Por supuesto, en el pasado hubo hombres nobles y pérfidos como en el presente. Pero, ¿no cree usted que la misión de la historia es elaborar una síntesis, rescatando los aspectos objetivamente positivos de unos y de otros, y no la de servir de base a polémicas inconducentes’?Yo creo que la misión de la historia es recopilar la suma de hechos y circunstancias que constituyen la esencia de una nación, para que el pueblo pueda tener en sus manos las fuentes fidedignas y emitir su juicio. Es aquí donde reside el problema. Los elementos que se le debe dar a la gente deben ser verídicos: basarse en la verdad y nada más que en la verdad. A los hombres se los juzga por los hechos, y evidentemente en la historia argentina hay hombres que han vivido de espaldas al país; han pretendido entregarlo, han trabajado desde el exterior para que partes de nuestro territorio fueran anexadas a otros estados. Es decir, aquí existe un problema de fondo: se ha falseado la historia. Pero ya hace algunos años los “revisionistas históricos” sacaron a luz la verdad. Lo que ocurre es que ningún político, desde entonces, se animó a decirlo en declaraciones o actos públicos.Me tocó a mí el empezar, pero poco a poco voy comprobando que no estoy solo. Por ejemplo, no hace mucho me invitaron a un acto en Entre Ríos, y allí habló, entre muchos otros oradores, un sindicalista que públicamente se lamentó, como entrerriano, de que en esa tierra hubiera nacido el apátrida Justo José de Urquiza. Además, entre otras cosas, se ha creado en el país el Instituto de Estudio y Divulgación Facundo Quiroga, que actualmente preside un tataranieto de Quiroga.Las polémicas no son inconducentes, sino que son necesarias para que se sepa de una vez por todas la verdad en la historia argentina.Cuando Perón tomó la decisión de nacionalizar los ferrocarriles decidió rebautizar las distintas líneas, y a una le dio el nombre de Mitre, a otra el de Sarmiento, y a una tercera el de Urquiza. ¿Por qué cree usted que lo hizo?La nacionalización de los ferrocarriles en el año 1947 fue una medida importantísima, destinada a cerrarle el paso y quitarle poder de decisión al liberalismo. Debemos recordar que ya en esa época el general Perón era tildado de nazi por los liberales, y pienso que hizo aquellos bautismos porque tendió con tal actitud a balancear un poco las cosas. Además, las condiciones imperantes eran totalmente distintas a las de ahora. ¿A quién se le hubiera ocurrido entonces hablar públicamente de los caudillos, o intentar la repatriación de los restos de Rosas? Eso hubiese conducido a un tremendo enfrentamiento político, con quién sabe qué consecuencias. Pero hoy han cambiado las cosas. El pensamiento nacionalista del general Perón ha prendido en el pueblo y entonces es perfectamente admisible que se diga públicamente la verdad. No hacerlo sería ser cómplices de una mentira. Por otra parte, el ex presidente se definió en el año 1971 respecto de este tema. Dijo que en la historia argentina hay una línea de gobiernos independentistas: los de la Primera Junta, Rosas, Yrigoyen y el propio Perón. Todos los demás gobiernos –concluyó Perón- estuvieron directamente al servicio del imperialismo anglo-francés o norteamericano. Demás está decir que, de esta forma, Perón condenaba a Urquiza, Mitre, Sarmiento y demás traidores vendepatrias.¿Qué opina del proyecto de construir un Altar de la Patria en el cual serían alojados los restos de Mitre y los de Rosas, los de Perón y los de Aramburu, y en cuyo frontispicio se leería una consigan según la cual nadie deberá usar los nombres o la memoria de quienes allí descansen para desunir a los argentinos?Es una obra del gobierno justicialista, pero yo tengo derecho a disentir. Desde el primer momento sostuve la necesidad de que, si se construía el Altar de la Patria, quienes fuesen a descansar allí, fueran realmente los patriotas. Que se esclarezcan las cosas, y si hubo hombres que desde el exterior propiciaron invasiones armadas a nuestro propio país, o propiciaron la división de nuestro territorio; si hubo hombres que fusilaron, degollaron y asesinaron a mansalva a montones de argentinos por el solo hecho de ser federales y pertenecer al interior, al país real, esos hombres no pueden estar en una altar. El Altar de la Patria no puede ser un cementerio más. Por supuesto que todos los personajes históricos que yo repudio han tenido actos buenos, pero todo lo que yo le he mencionado anteriormente hace que la balanza de lo malo se incline superlativamente. Yo creo ser un fiel intérprete del pueblo de mi provincia, y le aseguro que si usted le pregunta a un riojano –y me atrevo a decir: a cualquier otro provinciano- qué opina del centralismo porteño y sus hombres, le dirá lo que yo me animo a decir públicamente. Revista Cuestionario, Volumen III, Nº 25, en mayo de 1975.